THOMAS MERTON
1.- Contemplar
no es estar a solas consigo mismo.
(03-05-2014).
No debemos aceptar una visión puramente quietista de la oración contemplativa. No es mera negación. Nadie se convierte en contemplativo sencillamente por "oscurecer" las realidades sensibles, y permanecer solo consigo mismo en la oscuridad.
En primer lugar, uno que hace eso como conclusión de un razonamiento práctico sobre el tema, y sin una vocación interior, sencillamente entra en una oscuridad artificial que se ha fabricado él mismo. No está solo con Dios, sino consigo mismo. No está en presencia del Único trascendente, sino de un ídolo, el de su propia identidad complaciente. Se ve inmerso y perdido en sí mismo, en un estado de narcisismo inerte, primitivo e infantil. Su vida es "nada" no en el sentido misterioso, dinámico, en el que nada del místico es paradójicamente el todo de Dios. Es sencillamente la nada de un ser finito, abandonado a sí mismo en su propia trivialidad.
De éstos dice Tauler: "Estas personas han entrado en un camino sin salida. Confían totalmente en su inteligencia natural y están totalmente orgullosos de sí mismos al hacerlo. Nadan saben de las profundidades y riquezas de la vida de nuestro Señor Jesucristo. Ni siquiera han formado sus propias naturalezas por el ejercicio de la virtud y no han avanzado en los caminos del verdadero amor. Confían exclusivamente en la luz de su razón y en su falsa pasividad espiritual".
