SAN BALDUINO DE FORD

17.08.2021


1.- El hombre creyó las palabras que Jesús le había dicho. (31 mar 2014).

La Palabra de Dios está viva. Esta Palabra existía desde el principio con el Padre, estaba eternamente junto a él. Ella fue revelada a su tiempo a los apóstoles, anunciada por ellos y recibida humildemente por el pueblo de los creyentes.

Igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. La Palabra no sólo está viva, sino que es la vida, como ha escrito: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Y, puesto que es la vida, ella está viva y es vivificante, ya que, como el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da la vida a los que quiere. Es vivificante porque cuando llama a Lázaro fuera de la tumba le dic: ¡Lázaro, sal fuera! Cuando esta palabra es proclamada, resuena con tal fuerza que, percibiéndola en el interior, hace revivir muertos y, despertando la fe, suscita verdaderos hijos de Abrahán. Sí, esta palabra está viva, viva dentro del corazón del Padre, en la boca de aquellos que la proclaman, en el corazón de aquellos que creen y aman.

2.- Su palabra estaba llena de autoridad.

La Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo. Toda la grandeza, fuerza y sabiduría de la Palabra de Dios, mírala aquí por estas palabras que el apóstol muestra a aquellos que buscan a Cristo, Palabra, fuerza y sabiduría de Dios. Esta Palabra estaba al comienzo cerca del Padre, eterno con él. Fue revelada en su tiempo a los apóstoles, anunciada por ellos y recibida humildemente por el pueblo de los creyentes.

Esta Palabra está viva, el Padre le ha dado vida en sí misma, como él mismo la posee. Además no solamente está viva, sino que es la vida misma, como está escrito: Yo soy la vida, la verdad y el camino. Ella es la vida, está viva y es vivificante; como el Padre resucita a los muertos y les da vida, así el Hijo da la vida al que quiere. Ella es vivificante cuando llama a Lázaro y le dice: Sal para que salga de su tumba. Cuando esta Palabra es proclamada, la voz que la pronuncia resuena en el exterior con una fuerza que atraviesa el interior, hace revivir a los muertos y, despertando la fe, suscita verdaderos hijos de Abrahán. Sí, esta Palabra está viva en el corazón del Padre, en la boca del que la proclama, en el corazón del que cree y ama.

3.- Los escribas y fariseos se confabularon contra Jesús. (16 oct 2014).

Los que han derramado la sangre de Cristo no lo han hecho con el fin de borrar los pecados del mundo. Pero inconscientemente han sido servidores del plan de salvación. La salvación del mundo que se seguiría no era debida a su poder, ni a su voluntad, ni a su intención, ni a su acto, sino únicamente al poder, a la voluntad, a la intención y el acto de Dios. En efecto, en esta efusión de sangre, no era sólo el odio de sus perseguidores el que actuaba, sino también el amor del Salvador. El odio ha hecho su propia obra de odio, el amor ha hecho su obra de amor. No es el odio sino el amor el que realiza la salvación.

Derramando la sangre de Cristo, el odio se derramó a sí mismo para que se revelaran los pensamientos de muchos corazones. También el amor, derramando la sangre de Cristo, se derramó él a sí mismo para que el hombre supiera cuánto le ama Dios: Hasta el punto de no ahorrar a su propio Hijo. Porque tanto amó Dios al mundo que le ha entregado a su Hijo único. Este Hijo único ha sido ofrecido no porque la voluntad de sus enemigos haya prevalecido, sino porque él mismo lo ha querido. Ha amado a los suyos, y los ha amado hasta el fin. El fin es la muerte aceptada en bien de los que ama: éste es el fin de toda perfección, el fin del amor perfecto. Porque no hay amor más grande que el que da la vida por aquellos a los que ama.

4.- Creo en la comunión de los santos. (01 nov 2014).

Rezamos en el Credo: "Creo, Señor, en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos". Estoy seguro de que a través de la comunión de la caridad, los méritos de los santos me serán de utilidad y, por lo tanto, la comunión de los santos suplirá mi insuficiencia y mi imperfección. La caridad dilata nuestra esperanza en la comunión de los santos, en la comunión de recompensas.

Hay tres tipos de comunión: comunión con la naturaleza, a la que se añadió la comunión de la culpa; la comunión de la gracia; y la de la gloria. Por la comunión de la gracia; y la de la gloria. Por la comunión de la gracia, la comunión de la naturaleza empieza a ser restaurada y la de la culpa queda excluida; pero por la comunión de la gloria, la de la naturaleza será reparada perfectamente y la cólera de Dios será totalmente excluida, cuando Dios enjugará toda lágrima de los ojos de los santos. Entonces, todos los santos serán un solo corazón y una sola alma y todas las cosas serán comunes, porque Dios lo será todo de todos. Para que logremos esta comunión y seamos uno, que la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con todos nosotros. Amén.

SAN BALDUINO DE FORD
SAN BALDUINO DE FORD

5.- Señor, quita mi corazón de piedra. (11 ago 2016).

Amamos a Cristo como él nos ha amado. Nos ha dejado un ejemplo para que sigamos sus huellas cuando dice: Ponme como un sello sobre tu corazón. Esto viene a decir: "Ámame como yo te amo. Llévame en tu espíritu, en tu memoria, n tu deseo, en tus suspiros, en tus gemidos y tus sollozos. Acuérdate, hombre en qué estado te he creado, cuánto te he elevado por encima de otras criaturas, con qué dignidad te he ennoblecido, cómo te he coronado de gloria y honor, cómo te he situado poco por debajo de los ángeles, y cómo todo lo he puesto bajo tus pies. Acuérdate no sólo de todo esto que he hecho por ti, sino de qué pruebas y que humillaciones he sufrido por ti. Y tú, si me amas, muéstralo; no de palabra, sino en acto y verdad. Ponme como un sello sobre tu corazón y ámame con todas tus fuerzas".

Señor, quita mi corazón de piedra, este corazón duro e incircunciso. Dame un corazón nuevo, un corazón de carne, un corazón puro. Tú que purificas los corazones, que amas los corazones puros, toma posesión de mi corazón, ven y vive en él.

6.- El pan de Dios da la vida al mundo. (02 may 2017).

Cristo es el pan de la vida para los que creen en él. Yo soy el pan de vida, dice; vuestros padres comieron maná en el desierto, y murieron. Aquí hay que comprender la muerte espiritual. ¿Por qué murieron? Porque creían lo que veían y no comprendían lo que no veían. Moisés comió maná, Aarón lo comió y muchos otros, que agradaron a Dios y no murieron. ¿Por qué no murieron? Porque tuvieron hambre espiritual, probaron espiritualmente el maná para ser saciados espiritualmente. He aquí el pan que baja del cielo: el que lo coma no morirá. Este pan, es decir, Cristo, estaba prefigurado en el maná, pero más que el maná. Porque el maná no podía impedir la muerte espiritual. Pero los justos vieron en el maná a Cristo, creyeron en su venida, y Cristo impide a todos aquellos que creen en él morir espiritualmente. Por eso dice: Este es el pan que ha bajado del cielo; el que lo come no morirá. Aquí en la tierra, delante de vuestros ojos de carne, se encuentra el pan bajado del cielo. Yo soy el pan vivo, que ha bajado del cielo. El pan de la vida desde siempre llamado pan vivo. Pan vivo, porque él mismo posee la vida que permanece y porque puede librar de la muerte espiritual y dar vida. Primero dijo: El que coma no morirá; ahora habla claramente de la vida que da: El que come este pan vivirá eternamente.

7.- Empezaron a acosarlo y a tirarle de la lengua con preguntas capciosas. (19 oct 2017).

Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único. Este Hijo único se entregó a sí mismo no porque haya prevalecido la voluntad de sus enemigos, sino porque él mismo quiso. Amó a los suyos, y los amó hasta el fin. El fin es la muerte aceptada por los que ama; este es el fin de toda perfección, el fin del amor perfecto, porque nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.

Este amor de Cristo ha sido, en su muerte, más poderoso que el odio de sus enemigos; el odio tan solo pudo hacer lo que el amor le permitió. Judas, o los enemigos de Cristo, lo entregaron a la muerte por un malvado odio. El Padre entregó a su Hijo y el Hijo se entregó a sí mismo por amor. Sin embargo, el amor no es el culpable de la traición; es inocente incluso cuando Cristo muere por amor. Porque tan solo el amor puede hacer impunemente lo que le parece bien. Tan solo el amor puede constreñir a Dios y, por decirle de alguna manera, mandar sobre él. Es el amor lo que le ha hecho descender del cielo y ponerlo en la cruz, es el amor el que ha hecho derramar la sangre de Cristo por la remisión de los pecados en un acto tan inocente como saludable. Nuestra acción de gracias por la salvación del mundo se debe, pues, al amor. Y es él mismo el que nos impele, por una lógica que constriñe, a amar a Cristo tanto como se le haya podido odiar.

8.- Hacia el sábado en plenitud. (03 nov 2017).

Moisés dice: El sábado será consagrado al Señor. El Señor ama el descanso, quiere descansar en nosotros y que nosotros descansemos en él. Pero hay un descanso de los tiempos por venir del que está escrito: Dichosos desde ahora los muertos que mueren en el Señor. De seguro, podrán descansar de sus trabajos. Y hay un descanso del tiempo presente del cual dice el profeta: Dejad de hacer el mal.

Se llega al tiempo de descanso futuro por las seis obras de misericordia que se enumeran en el evangelio, en el lugar donde se dice: Tuve hambre y me distéis de comer... Hay seos días en que se puede trabajar, luego viene la noche, es decir, la muerte, cuando no se puede hacer nada. Después de estos seis días viene el sábado. Cuando todas las buenas obras se han realizado, llega el descanso de las almas.

SAN BALDUINO DE FORD
SAN BALDUINO DE FORD

9.- Creo en la comunión de los santos. (04 nov 2017).

"Creo, Señor, en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos", decimos en el Credo. Esta es mi esperanza, mi confianza y mi seguridad en la confesión de mi fe... Si me das, Señor, el amor y el amar a mi prójimo, aunque pocos son mis méritos, mi esperanza se eleva muy por encima. Estoy seguro de que, a través de la comunión de la caridad, los méritos de los santos me serán de utilidad y por lo tanto la comunión de los santos suplirá mi insuficiencia y mi imperfección. La caridad dilata nuestra esperanza en la comunión de los santos, en la comunión de recompensas. Pero esta vez se refiere al futuro: es la comunión de la gloria que se revelará en nosotros.

Hay tres tipos de comunión: comunión con la naturaleza, a la que se añadió la comunión de la culpa, la comunión de la gracia, y, finalmente, la de la gloria. Por la comunión de la gracia, la comunión de la naturaleza empieza a ser restaurada y la de la culpa queda excluida, pero por la comunión de la gloria, la de la naturaleza será reparada perfectamente y la cólera de Dios será totalmente excluida cuando Dios enjugue toda lágrima de los ojos de los santos. Entonces todos los santos serán un solo corazón y una sola alma y todas las cosas serán comunes, porque Dios lo será todo en todos.

10.- Dichoso el que participe del banquete en el reino de Dios. (07 nov 2017)

Dice el salmista: El pan da fuerzas al corazón del hombre y el vino le alegra el corazón. Para los que creen en él, Cristo es alimento y bebida, pan y vino. Es pan cuando nos da fuerza y firmeza, según lo que dice Pedro: Tras un breve padecer, el mismo Dios de toda gracia que os ha llamado como cristianos a su eterna gloria os restablecerá, os afianzará, os robustecerá. Es bebida y vino cuando alegra, según dice el salmista: Alegra el alma a tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti, Señor.

Todo lo que en nosotros es sólido, firme, alegre y gozoso para cumplir los mandamientos de Dios, soportar los males, actuar según la obediencia, defender la justicia, todo esto es la fuerza que nos da este pan o el gozo que nos produce este vino. ¡Dichosos aquellos cuyo actuar es sólido y gozoso! Y puesto que nadie puede hacerlo por sí mismo, dichosos son los que desean ávidamente vivir según lo que es justo y honesto y ser en todas estas cosas fortificados y felices gracias a aquel que dice: Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia. Si desde ahora Cristo es pan y bebida para la fuerza y gozo de los justos, ¿ cuánto más no lo será en la vida futura cuando se dará sin medida a los justos?

11.- El pan de la vida eterna. (06 dic 2017)

Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no volverá a tener hambre; el que cree en mí nunca tendrá sed. Por dos veces el apóstol expresa aquí la plenitud, propia de la eternidad, donde nada nos faltará. Sin embargo, la Sabiduría dice: Los que me comen tendrán más hambre, los que me beben tendrán más sed. Cristo, la sabiduría de Dios, no es un alimento para saciar nuestro deseo ya en esta vida, sino para encendernos en este deseo; cuanto más gustamos de su naturaleza, tanto más se enciende nuestro deseo. Por esto, los que le comen tendrán más hambre hasta que llegue el momento de la hartura. Cuando su deseo sea colmado, ya no tendrán ni hambre ni sed.

Los que me comen tendrán más hambre. Esta palabra se puede referir también al mundo futuro, porque hay en la plenitud eterna una especie de hambre que no procede de la necesidad, sino de la felicidad. La satisfacción en el cielo no conoce hartura ni el deseo conoce la ansiedad. Cristo, admirable en su belleza, es siempre deseado, los mismos ángeles desean contemplarle. Así, pues, al mismo tiempo que le poseeremos lo desearemos; teniéndole lo buscaremos, según está escrito: Buscad su rostro sin descanso. En efecto, siempre buscamos a Aquel que amamos para estar con él para siempre.

12.- ¡Cállate, sal de ese hombre! (09 ene 2018)

La Palabra de Dios es viva y eficaz, más penetrante que una espada de doble filo. Cuando se predica esta Palabra de Dios, la palabra exterior, pronunciada y escuchada, se reviste del poder de la Palabra acogida en el interior. Entonces, los muertos resucitan, y este testimonio hace surgir nuevos hijos de Abrahán. Esta Palabra es palabra viva: viva en el corazón del Padre, viva en los labios del predicador y viva en los corazones llenos de fe y de amor. Y como es Palabra viva, no hay duda de su eficacia.

La Palabra actúa con eficacia en la creación del mundo, en su gobierno y en su redención. ¿Qué puede haber más eficaz o más fuerte que ella? ¡Cantad las proezas del Señor, su poder! La eficacia de esta Palabra se manifiesta en sus obras y se manifiesta también en la predicación. No tornará a mí vacío, sin que haya cumplido aquello para lo que la envié. La palabra es, pues, eficaz y más penetrante que una espada de doble filo cuando se la recibe con fe y amor. En efecto, ¿ qué hay imposible para quien cree, y qué hay de duro para aquel que ama?

SAN BALDUINO DE FORD
SAN BALDUINO DE FORD

13.- El sábado se hizo para el hombre. (16 ene 2018).

La felicidad verdadera consiste en el santo reposo y la santa saciedad de los cuales el sábado y el maná son símbolos. El Señor, después de haber dado el sábado y el maná a su pueblo, como el descanso y el alimento que prefiguraban la verdadera dicha que dará a los que le obedecen, les reprocha su desobediencia que puede hacerles perder los bienes más deseables: ¿Hasta cuándo rechazaréis guardar mis mandamientos y mi Ley? Después de esta pregunta del Señor, Moisés invita a sus hermanos a considerar los beneficios de Dios: Fijaos en que el Señor os ha dado el sábado y doble porción del maná el sexto día para que consintáis en servirle. Esta advertencia significa que Dios dará a sus elegidos el descanso por su trabajo y las consolaciones de la vida presente y de la vida futura.

Pero además, en este pasaje se nos sugieren dos formas de vida: la vida activa, en la que es preciso trabajar ahora, y la vida contemplativa, para la cual se trabaja, en la cual nos emplearemos únicamente en la contemplación de Dios. La vida contemplativa, aunque sobre todo pertenece al mundo venidero, debe, sin embargo, estar representada en esta vida por el santo descanso del sábado. Moisés añade: Que cada uno se quede en su casa; nadie debe salir el sábado. En el tiempo de la contemplación debemos recoger toda nuestra intención "por la pureza de corazón", como dice san Benito, para pensar solo en Dios y amarle solo a él.

14.- Mi Padre os da el verdadero pan bajado del cielo. (17 abr 2018).

Dios envió a su Hijo a este mundo, el pan de los ángeles, por el amor extremo con que nos amó. Porque Dios amó tanto al mundo que entregó a su Hijo único. Este es el verdadero maná que el Señor hizo llover del cielo como alimento de los hombres, este es el que Dios en su bondad ha preparado para sus pobres. Porque Cristo, que descendió por todos los hombres, atrae a todos hacia sí por su bondad inefable. No rechaza a nadie y admite a todos los hombres a la conversión. Para todos los que lo reciben es dulzura deliciosa. Únicamente él puede colmar todos los anhelos del hombre y se adapta de manera diferente a unos y a otros, según sus tendencias, sus deseos y apetitos.

Cada uno encuentra en él un sabor distinto. Porque no tiene el mismo sabor para el que se convierte y comienza el camino como para el que avanza en él o está llegando a la meta. No tiene el mismo sabor en La vida activa que en la vida contemplativa, ni para el que usa de este mundo como el que vive apartado de él, para el célibe y el hombre casado, para el que ayuna y distingue los días como para el que considera todos iguales. Este maná cura las enfermedades, alivia los dolores, anima en los esfuerzos y fortalece la esperanza. Aquellos que lo han saboreado siempre tendrán hambre. Los que tienen hambre serán saciados.

15.- Es una doctrina nueva, llena de autoridad. (04 sep 2018).

La palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo. Actúa en la creación del mundo, en la evolución del mundo y en la redención. ¿Hay algo más eficaz y más fuerte? ¿Quién puede contar las hazañas del Señor, y proclamar todas sus alabanzas?

La eficacia de la Palabra se manifiesta en sus obras; también se manifiesta en la predicación. No retorna a Dios sin haber producido su efecto, sino que aprovecha a todos a los que es enviada. Es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo cuando es recibida con fe y amor. ¿¿Hay algo imposible para aquel que cree?, ¿hay algo difícil para el que ama? Cuando la Palabra de Dios resuena, traspasa el corazón del creyente como una flecha aguda del guerrero. Entra en el corazón como un dardo y se instala en lo profundo de su intimidad. Sí, esta Palabra es más tajante que espada de doble filo porque es más incisiva que cualquier otra fuerza o poder, más útil que todas las agudezas humanas, más eficaz que la penetración de toda la sabiduría humana.

16.- Tomó los siete panes, pronunció la acción de gracias, y los partió. (16 feb 2019).

Jesús partió el pan. Si no lo hubiera partido, ¿ cómo habrían llegado hasta nosotros sus migajas? Pero lo rompió, lo partió y lo dio a los pobres. Lo rompió por gracia, para romper la cólera del Padre y la suya. Dios lo había dicho: nos habría roto si su elegido no se hubiera puesto en la brecha frente a él para apartar su cólera del exterminio. Se mantuvo frente a Dios y lo apaciguó. Pero él mismo, voluntariamente, se rompió, ofreció su carne rota por el sufrimiento. Ahí rompió, en cierta manera, las tablas de la primera alianza, a fin de que nosotros no estuviéramos ya bajo la Ley. Rompió el yugo de nuestra cautividad. Rompió todo lo que nos rompía para reparar en nosotros todo lo que estaba roto y para liberar a los oprimidos.

Buen Jesús, todavía hoy, aunque hayas roto la cólera, partido el pan para nosotros, pobres mendigos, seguimos teniendo hambre. Parte, pues, cada día este pan para los que tienen hambre. Porque hoy y todos los días recogeremos algunas migajas, y cada día de nuevo tendremos necesidad de nuestro pan cotidiano. Danos hoy nuestro pan de cada día. Si tú no nos lo das, ¿ quién nos lo dará? En nuestro desvalimiento y nuestra necesidad no tenemos a nadie para que nos rompa el pan, nadie para alimentarnos, nadie para rehacer nuestras fuerzas, sino tú, Dios nuestro.

SAN BALDUINO DE FORD
SAN BALDUINO DE FORD

17.- El hombre creyó en la palabra de Jesús. (01 abrl 2019).

La palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo. A través de estas palabras, el apóstol enseña a los que buscan a Cristo -Palabra, Fuerza y Sabiduría de Dios- toda la fuerza, toda la sabiduría que contiene la Palabra de Dios. Esta Palabra estaba al principio junto al Padre, eterna como él. A su tiempo fue revelada a los apóstoles, anunciada por ellos y humildemente recibida en la fe por el pueblo de los creyentes.

Hay, pues, una Palabra en el Padre, una Palabra en la boca de los apóstoles, una Palabra en el corazón de los creyentes. La Palabra en la boca es expresión de la Palabra que está en el Padre; es también expresión de la Palabra que hay en el corazón del hombre. Cuando se comprende la Palabra, o cuando se cree en ella, o cuando se la ama, la Palabra en el corazón del hombre se convierte en entendimiento de la Palabra, en fe en la Palabra, en amor a la Palabra. Cuando estas tres se reúnen en un solo corazón, en un momento se comprende, se cree y se ama a Cristo, Palabra de Dios, Palabra del Padre. Cristo habita en esa persona por la fe y, por una admirable condescendencia, baja del Padre al corazón del hombre.

18.- Tomó los siete panes, pronunció la acción de gracias, y los partió. (04 dic 2019).

Jesús partió el pan. Él mismo, voluntariamente, rompió, ofreció su carne rota por el sufrimiento. Es ahí que rompió la fuerza del arco, rompió las cabezas del dragón, a todos sus enemigos en su cólera. Ahí rompió, en cierta manera, las tablas de la primera alianza, a fin de que nosotros no estuviéramos ya bajo la ley. Es allí donde rompió el yugo de nuestra cautividad. Rompió todo lo que nos rompía para reparar en nosotros todo lo estaba roto y para dejar libres a los oprimidos. En efecto, estábamos cautivos de hierros y miserias.

Buen Jesús, todavía hoy, aunque hayas roto la cólera, partido el pan para nosotros, pobres mendigos, seguimos teniendo hambre. Parte, pues, cada día este pan para los que tienen hambre. Porque hoy y todos los días recogeremos algunas migajas, y cada día de nuevo tendremos necesidad de nuestro pan cotidiano. Danos hoy nuestro pan de cada día. Si tú no nos lo das, ¿quién nos lo dará? En nuestro desvalimiento y nuestra necesidad no tenemos a nadie para que nos rompa el pan, nadie para alimentarnos, nadie para rehacer nuestras fuerzas si no eres tú, Dios nuestro. En todas las consolaciones que nos mandas, recogemos las migajas de este pan que nos rompes y saboreamos cuán suave es tu misericordia.

19.- Mi Padre os da el verdadero pan bajado del cielo. (28 abr 2020).

Este es el verdadero maná que el Señor hizo llover del cielo como alimento de los hombres; este, el que Dios en su bondad ha preparado para sus pobres. Porque Cristo, que descendió por todos los hombres y hasta el lugar concreto de cada hombre, atrae a todos hacia sí por su bondad inefable. No rechaza a nadie y admite a todos los hombres a la conversión. Para todos los que le reciben es dulzura deliciosa. Únicamente él puede colmar todos los anhelos del hombre y se adapta de manera diferente a unos y a otros, según sus tendencias, sus deseos y apetitos.

Cada uno encuentra en él un sabor distinto. Porque no tiene el mismo sabor para el que se convierte y comienza el camino como para el que avanza en él o está ya llegando a la meta. No tiene el mismo sabor en la vida activa que en la vida contemplativa, ni para el que usa de este mundo como para el que vive apartado de él; para el célibe y el hombre casado, para el que ayuna y distingue los días como para el que considera todos iguales. Este maná cura las enfermedades, alivia los dolores, anima en los esfuerzos y fortalece la esperanza. Aquellos que lo han saboreado siempre tendrán hambre. Los que tienen hambre serán saciados.

¡Crea tu página web gratis! Esta página web fue creada con Webnode. Crea tu propia web gratis hoy mismo! Comenzar