SAN ATANASIO DE ALEJANDRÍA

20.08.2021

1.- Todo el que cree en él tendrá la vida eterna. (15 jun 2014).

La Escritura ice que el Padre es fuente y luz: Me han abandonado; a mí, la fuente de agua viva. Sin embargo, al Hijo, en relación con la fuente, se le llama río, pues el manantial de Dios, según el salmo, va lleno de agua. En relación con la luz, el Hijo es llamado el resplandor de su gloria. Por lo tanto, el Padre es luz, el Hijo su resplandor, y en el Hijo somos iluminados por el Espíritu: Dios os da, dice san Pablo, un Espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Pero cuando somos iluminados, es Cristo quien nos ilumina en él, ya que la Escritura dice: Era la luz verdadera que ilumina a todo hombre en este mundo.

Además, si el Padre es la fuente y al Hijo se le llama río, se nos dice que nosotros bebemos del Espíritu: Todos hemos bebido de un único Espíritu. Pero, habiendo bebido del Espíritu, bebemos también de Cristo, porque ellos bebieron de una roca espiritual que les seguía, y esta roca era Cristo. El Padre es el único sabio, el Hijo es su sabiduría, pues Cristo es la fuerza y la sabiduría de Dios. Ahorabien, al recibir el Espíritu de sabiduría poseemos al Hijo y adquiramos la sabiduría en él. El Hijo dice: Yo soy la vida, pero también que estamos vivificados por el Espíritu. Cuando somos vivificados por el Espíritu, Cristo es nuestra vida: No soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí. El misterio de Dios no se nos entrega a nuestro espíritu a través de discursos elocuentes, sino en la fe y en la oración reverente.

2.- No sois del mundo, ya que os escogí sacándoos del mundo.

(09 may 2015).

El hombre teme por naturaleza la muerte y la disolución de su cuerpo; pero lo más maravilloso es que se ha revestido de la fe de la cruz, y, por ello, desprecia este sentimiento natural: por Cristo no teme ya la muerte. Si antes era tan poderosa y por ello tan temible, y si ahora, tras la venida del Salvador y la muerte de su cuerpo y su resurrección, se la desprecia, es por Cristo, que ascendió a la cruz, por quien la muerte ha sido aniquilada y vencida.

Cuando tras la noche aparece el sol e ilumina toda la superficie de la tierra, no se puede dudar en absoluto que el sol que despliega por todas partes su luz es el mismo que ha ocultado las tinieblas y lo ilumina todo. No hay duda en absoluto de que el Salvador que se ha manifestado en el cuerpo es el mismo que ha aniquilado la muerte. Si vemos a hombres, a mujeres y a jóvenes correr y lanzarse a la muerte por la fe en Cristo, ¿quién sería tan estúpido y tan incrédulo, quien tendría tan ciego para no comprender y pensar que es Cristo, a quien estos hombres rinden testimonio, quien da y garantiza a cada uno la victoria sobre la muerte y destruye el poder de la muerte en cada uno de los que tienen fe en él y llevan el signo de la cruz?

3.- El Padre y yo somos uno. (19 abr 2016).

He aquí la fe católica: veneramos a un Dios en la Trinidad y a la Trinidad en la unidad, sin confundir a las Personas, sin dividir la sustancia: una es, en efecto, la persona del Padre, otra la del Hijo y otra la del Espíritu Santo; pero el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo tienen una misma divinidad, una gloria igual, una misma majestuosidad eterna. Ésta es la fe sin desviaciones: nosotros creemos y confesamos que nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios, es Dios y hombre: él es Dios, de la sustancia del Padre, engendrado antes de los siglos; y él es hombre, de la sustancia de su madre, nacido en el tiempo: Dios perfecto, hombre perfecto, compuesto de un alma razonable y un cuerpo humano, igual al Padre según la divinidad, inferior al padre según la humanidad.

Aunque él sea Dios y hombre, no existen dos Cristos, sino un solo Cristo: es uno no porque la divinidad haya pasado a la carne, sino porque la humanidad fue asumida por Dios; se trata de una unión no por mezcla de sustancias, sino por la unidad de la persona. Porque, al igual que el alma razonable y el cuerpo forman un hombre, Dios y el hombre forman un Cristo. Él sufrió por nuestra salvación, descendió a los infiernos, resucitó al tercer día de entre los muertos, subió a los cielos, y está sentado a la derecha del Padre; desde allí vendrá a juzgar a vivos y muertos.

4.- ¿Quién te ha dado esta autoridad? (28 may 2016).

La Sabiduría unigénita y personal de Dios es creadora y hacedora de todas las cosas, pues para que las cosas creadas no sólo existieran, sino que también existieran debidamente, quiso Dios acomodarse a ellas por su Sabiduría, imprimiendo en todas ellas en conjunto y en cada una en particular cierta similitud e imagen de sí mismo, con lo cual se hiciese patente que las cosas creadas están embellecidas con la Sabiduría y que las obras de Dios son dignas de él. Porque, del mismo modo que nuestra palabra es imagen de la palabra, que es el Hijo de Dios, así también la sabiduría creada es también imagen de esta misma Palabra, que se identifica con la Sabiduría; y así, por nuestra facultad de saber y entender, nos hacemos idóneos para recibir la Sabiduría creadora y, mediante ella, podemos conocer a su Padre.

Más, como el mundo no lo conoció por el camino de la Sabiduría, quiso Dios valerse de la necedad de la predicación, para salvar a los creyentes. Porque Dios no quiso ya ser conocido, como en tiempos anteriores, a través de la imagen y sombra de la sabiduría existente en las cosas creadas, sino que quiso que la auténtica Sabiduría tomara carne, se hiciera hombre y padeciese la muerte de cruz, para que, en adelante, todos los creyentes pudieran salvarse por la fe en ella.

SAN ATANASIO DE ALEJANDRIA
SAN ATANASIO DE ALEJANDRIA

5.-Una curación el sábado, señal de la consumación de la creación.

(05 sep 2016).

Este mundo es bueno tal como está hecho y tal como lo vemos, porque Dios lo quiere así. Nadie tiene duda de ello. Ha sido hecho con sabiduría y ciencia, de manera razonable, y está ata Dios bueno, esta palabra ha dispuesto el orden de todas las cosas, ha reunido los contrarios con los contrarios para formar una única armonía. Es ella poder de Dios y sabiduría de Dios que hace que el cielo se mueva y que la tierra quede suspendida sin que repose en lugar alguno. El sol ilumina la tierra por la luz que recibe de la Palabra y la luna recibe su medida de esa luz. Por ella, el agua queda suspendida en las nubes, las lluvias riegan la tierra, el mar guarda sus límites, la tierra se cubre de plantas de toda especie.

La razón por la que esta Palabra de Dios ha venido hasta las criaturas es realmente admirable. La naturaleza de los seres creados es pasajera, débil, mortal. Pero como Dios, por naturaleza, es bueno y magnifico y ama a los hombres, viendo, pues, que la creación, por sí misma, se disuelve y se escurre, para evitarlo y para que el universo no vuelva a la nada, Dios no la abandona a las fluctuaciones de su naturaleza. En su bondad, por su Palabra, Dios gobierna y mantiene toda la creación. Por eso, no corre la suerte de la aniquilación si la Palabra no la guardara.

6.- Seguir a Cristo por el camino recto. (26 nov 2016).

Un día vinieron todos los monjes a ver a Antonio y le rogaron les dijera una palabra. les dijo: Hemos comenzado, nos hemos comprometidos a seguir el camino de la virtud. Ahora, marchémonos con el deseo de proseguir el camino hasta alcanzar el fin. Que nadie mire atrás, como la mujer de Lot, porque el Señor ha dicho: El que pone la mano en el arado y mira atrás no es apto para el reino de los cielos. Mirar hacia atrás no es otra cosa que cambiar su propósito y volver a gustar las cosas de este mundo. No temáis cuando oigáis hablar de virtud y no os extraéis de esta palabra. Porque la virtud no está lejos de nosotros: no nace fuera de nosotros; es asunto nuestro y la cosa más simple con tal que lo queramos"

Los paganos abandonan su país y atraviesan el mar para estudiar. Nosotros, no tenemos ninguna necesidad de abandonar nuestro país para llegar al Reino de los cielos, ni cruzar el mar para adquirir la virtud. Porque el Señor ha dicho: El reino de los cielos está dentro de vosotros. La virtud, pues, no tiene necesidad más que de nuestro querer, puesto que está en nosotros y nace de nosotros. Y Juan Bautista: Allanad vuestros senderos. El alma recta es la que conserva su inteligencia tal como ha sido creada. Por el contrario, cuando se desvía y abandona su estado natural es cuando se habla de vicios en el alma. La cosa, pues, no es difícil. Si tuviéramos que buscar la cosa fuera de nosotros, eso sería lo verdaderamente difícil, pero, puesto que está en nosotros, guardémonos de pensamientos impuros y conservemos nuestra alma solo para el Señor, como si hubiéramos recibido un depósito, de madera que el Señor pueda reconocer su obra al encontrar nuestra alma tal como él la ha hecho"

SAN ATANASIO DE ALEJANDRIA
SAN ATANASIO DE ALEJANDRIA

7.- El Poderoso ha hecho obras grandes por mí. (22 dic 2016).

El Espíritu Santo descendió al seno de la Virgen acompañado de todas las virtudes inseparables de su divina esencia y convenientes a su soberanía; la llenó de todos sus bienes para hacerla agradable en todo. En verdad, por ello mereció llamarse llena de gracia, porque fue colmada de todas las gracias por el Espíritu; y porque la cubrió la sombra y la virtud del Espíritu. Ahora, pues, no se puede dudar que conservó inviolablemente esa virtud desde su concepción hasta su muerte, pues no se puede imaginar que esa plenitud de gracia fuese pasajera en la Santísima Virgen.

El Espíritu Santo descendió sobre la Virgen y la santificó como enseña el Espíritu de los Salmos: El Altísimo santificó su tabernáculo y ls virtud del Altísimo la cubrió con su sombra con su asentimiento y la cubre y la rodea todavía, y siempre la coronará, de suerte que la presencia continua del Espíritu Santo la hará eternamente llena de gracia.

8.- Cristo es imagen de Dios invisible, por cuya sangre hemos

recibido la redención, el perdón de los pecados. (06 jun 2017).

Puesto que los hombres se volvieron del todo irrazonables y el engaño del demonio arrojaba su sombra por todas partes y escondía el auténtico conocimiento del verdadero Dios, ¿qué tenía que hacer Dios? ¿Callarse ante semejante situación? ¿Qué hacer salvo renovar ellos su imagen para que pudieran conocerle de nuevo?

¿Pero cómo lo haría si no es por la presencia de la misma imagen de Dios, nuestro Salvador Jesucristo? Esto no podía realizarse por los mismos hombres puesto que ellos no son la imagen de Dios sino que han sido creados según su imagen; tampoco lo podían realizar los ángeles, porque ellos mismos no son imágenes de Dios. Por eso vino el mismo Verbo de Dios, que es la imagen del padre, a fin de restaurar la imagen desde el fondo mismo de la esencia humana. Por otra parte, esto no se podía llevar a cabo si la muerte y la degradación que le sigue no eran aniquiladas. Por eso, el Verbo tomó un cuerpo mortal, para poder aniquilar la muerte y restaurar a los hombres según la imagen del Padre, su Hijo santísimo, vino a nosotros para renovar al hombre hecho a su semejanza y, cuando estaba perdido, restituirlo por la remisión de sus pecados, tal como él mismo dice: He venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.

SAN ATANASIO DE ALEJANDRIA
SAN ATANASIO DE ALEJANDRIA

9.- El primer discípulo del Señor. (04 ene 2018).

Cuando vino el Señor, disimulando el resplandor de su gloria bajo la carne mortal, Juan lo reconoció. De maestro que era se convirtió en el servidor y en el heraldo más fervoroso de Cristo presente ante él. Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, dijo. Sorprendido por estas palabras. Andrés abandonó a su maestro y se lanzó tras aquel que era su anunciado. Comprendió el sentido de esas palabras, y su lengua se hizo más penetrante que la del Bautista. Avanzó hacia el Señor, transparentando su deseo en su actitud, y se lleva consigo a Juan evangelista. Los dos abandonan la lámpara y se dirigen hacia el sol.

Andrés es la primera planta del jardín apostólico. Él abrió las puertas de la enseñanza de Cristo. Fue el primero en recoger los frutos del campo cultivado por los profetas. Fue el primero en mostrar que los preceptos de la Ley estaban limitados a un periodo determinado, fue el primero en poner fin al lenguaje de Moisés y en no permitir que se empleara después de la venida de Cristo; no porque despreciara al doctor del pueblo judío, sino porque honraba más que al mensajero al que lo había enviado. Más aún, aparece como el primero que hace honor a Moisés, ya que fue el primero en reconocer al que él había anunciado cuando dijo: El Señor vuestro Dios os suscitará un profeta como yo; debéis escucharlo. El dejó la Ley, pero fue para obedecer a la Ley.

10.- Todos los que sufrían algún mal se abalanzaban sobre él para tocarle. (18 ene 2018).

El Verbo de Dios, incorpóreo, incorruptible e inmaterial, llegó a nuestra región, aunque ya antes no estaba lejos de ella. En efecto, a ninguna parte de la creación había dejado privada de su presencia, porque él, que permanece junto a su Padre, lo llenaba todo. Pero, a causa de su amor por nosotros, se abajó, se hizo presente y se nos manifestó. Tuvo piedad de nuestra raza, tuvo compasión de nuestra debilidad y condescendió tomando nuestra condición corruptible.

No aceptó que la muerte dominara sobre nosotros, no quiso ver perecer lo que había comenzado, ni dejar fracasar lo que su Padre había llevado a cabo creando a los hombres. Tomó, pues, un cuerpo que no es diferente del nuestro, En el seno de la Virgen se construyó para sí el templo de su cuerpo; hizo de él el instrumento apto para darse a conocer y para estar en él. Después de haber tomado de entre nuestros cuerpos un cuerpo de la misma especie, puesto que nosotros estamos todos abocados a la corrupción de la muerte, entregó su cuerpo a la muerte por todos, y lo ofreció a su Padre. Hizo esto por amor a todos los hombres.

SAN ATANASIO DE ALEJANDRIA
SAN ATANASIO DE ALEJANDRIA

11.- Sabréis que soy yo. (20 mar 2018).

Alguien podría preguntar: Si Cristo tenía que entregar su cuerpo a la muerte, ¿por qué no lo hizo como todo hombre, por qué fue tan lejos hasta entregarlo en la muerte de cruz? Uno podría argumentar que hubiera sido más conveniente para él entregarlo con dignidad, que no padecer el ultraje de una muerte de cruz. Esta objeción es demasiado humana; lo que le sucedió al Salvador es verdaderamente divino y digno de su divinidad por varias razones. Primero, porque la muerte que padecen los hombres les sobreviene a causa de la debilidad de su naturaleza. Aparecen las enfermedades y mueren. Pero el Señor no es débil, es el poder de Dios, es el Verbo de Dios y es la misma vida.

Si hubiera entregado su cuerpo en privado, en una cama, a la manera de los hombres, uno pensaría que no tenía nada especial, diferente de los otros hombres. El Señor no podía padecer enfermedad, él que curaba las enfermedades de los demás. ¿Entonces, por qué no apartó la muerte como apartaba las enfermedades? Porque poseía un cuerpo justamente para esto y para no impedir la resurrección. Esta actitud no significa en ningún modo una debilidad del Verbo, sino que le da a conocer como Salvador y Vida.

12.- Seguir a Cristo por el camino recto. (03 oct 2018).

Los gentiles abandonan su país y atraviesan el mar para estudiar. Nosotros no tenemos ninguna necesidad de abandonar nuestro país para llegar al reino de los cielos, ni cruzar el mar para adquirir la virtud. Porque el Señor ha dicho: El reino de los cielos está dentro de vosotros. La virtud, pues, no tiene necesidad más que de nuestro querer, puesto que está en nosotros y nace en nosotros. Si el alma conserva su inteligencia natural, la virtud nace en nosotros. El alma se encuentra en su estado natural cuando permanece tal como ha sido creada; ha sido creada muy bella y muy recta. Por eso Josué, hijo de Nun, decía al pueblo exhortándolo: Que vuestro corazón sea recto ante el Señor, el Dios de Israel. Y Juan Bautista: Allanad vuestros senderos.

El alma recta es la que conserva su inteligencia tal como ha sido creada. Por el contrario, cuando se desvía y abandona su estado natural, es entonces que se habla de vicios en el alma. La virtud, pues, no es difícil... Si la tuviéramos que buscar fuera de nosotros, sería verdaderamente difícil, pero, puesto que está en nosotros, guardémonos de pensamientos impuros y conservemos nuestra alma solo para el Señor, como si hubiéramos recibido un depósito, de manera que el Señor pueda reconocer su obra al encontrar nuestra alma tal como él la ha hecho.

13.- No es este el carpintero, el hijo de María? (05 feb 2020).

El Verbo, la Palabra eterna de Dios, se hizo cargo de la descendencia de Abrahán, como afirma el Apóstol, y por eso hubo de asemejarse en todo a sus hermanos y asumir un cuerpo semejante al nuestro. Por esto existe María, para que de ella tome el cuerpo y, como propio, lo ofrezca por nosotros. El ángel Gabriel le anunciaba con cautela y prudencia, diciéndole no simplemente que nacerá "en ti", sino de ti.

Todas las cosas sucedieron de esta forma para que la Palabra, tomando nuestra condición y ofreciéndola en sacrificio, la asumiese completamente, y revistiéndonos después a nosotros de su condición, diese ocasión al apóstol para firmar: Es preciso que lo corruptible se revista de incorrupción y que este ser mortal se revista de inmortalidad. Estas cosas no son una ficción, como algunos juzgaron. Nuestro Salvador fue verdaderamente hombre y de él ha conseguido la salvación toda la humanidad. Y de ninguna forma es ficticia nuestra salvación; y no solo la del cuerpo, sino que la salvación de todo el hombre, es decir, alma y cuerpo, se ha realizado en aquel que es la Palabra. Así pues, era por naturaleza humano lo que nació de María y, según las divinas Escrituras, era verdaderamente el cuerpo del Señor: fue verdadero porque era igual al nuestro. Pues María es nuestra hermana, ya que todos hemos nacido de Adán. 

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