SAN ANDRES DE CRETA
1.- Oh Dios, ten piedad de este pobre
pecador. (29 mar 2014).
Atiéndeme, oh Dios, mi Salvador, con tus misericordiosos ojos y acepta mi ferviente confesión. He pecado ante todos los hombres. Yo solo he pecado contra ti; pero Dios, ten compasión de tu criatura. Una corriente de pasiones me acosa, compadécete, oh Padre, me ofrezco también a ti. Sé misericordioso conmigo, oh Salvador, en ti confío. He oscurecido la belleza de mi alma con placeres de pasión y he reducido a fango mis pensamientos y mi mente. He desgarrado la vestidura que el Creador tejió para mí en los comienzos y por eso estoy yaciendo desnudo. He mirado la belleza del árbol, y mi mente fue seducida; y ahora me encuentro desnudo, y estoy avergonzado.
Todos los demonios de las pasiones me han seguido y por mucho tiempo me han tiranizado. He perdido la belleza de mi nacimiento y ahora me encuentro desnudo y estoy avergonzado. Oh Amor de los hombres, quien deseó la salvación de todos, en tu bondad recuérdame y recíbeme arrepentido. Da oídos a los suspiros y gemidos de mi alma, acepta las lágrimas de mis ojos, oh Salvador, y sálvame.
2.- Dios te salve, llena de gracia. (08 dic 2016).
La degeneración causada por el pecado había oscurecido la belleza y la gracia de nuestra nobleza original. Pero cuando nace la madre de la belleza suprema, nuestra naturaleza recobra su pureza y queda restaurada según el modelo perfecto y digno de Dios. Todos nosotros habíamos preferido el mundo de abajo al de arriba. No quedaba esperanza alguna de salvación. El estado de nuestra naturaleza clamaba auxilio al cielo. Por fin, según su bene`lácito, el divino artesano del universo decidió crear un mundo niuevo, un mundo distinto todo hecho de armonía y de juventud.
¿No era necesario que una virgen purísima y sin mancha se pusiera al servicio de este plan misterioso?... Y esta virgen, ¿dónde encontrarla sino en esta mujer única entre todas las generaciones? Sí, esta es la madre de Dios, María, cuyas entrañas dieron a luz al Dios encarnado.
Así pues, el designio del Redentor de nuestra raza consistía en un nacimiento y una creación nuevos para reemplazar lo caducado. También, del mismo modo que en el paraíso había cogido de la tierra virgen, sin mancha, un poco de barro para formar al primer Adán, en el momento de realizar su propia encarnación, se sirvió de otra tierra, es decir, de esta Virgen pura e inmaculada, elegida entre todas las criaturas. En ella nos restauró a partir de nuestra misma sustancia y creó al nuevo Adán, él el creador de Adán, para que el primer Adán fuese salvado por el segundo y eterno.
3.- Me buscan para matarme. (05 abr 2017).
Mi cuerpo está manchado, mi espíritu exhausto, y estoy cubierto de llagas. Mas, como Médico, Cristo, sana, lava y limpia mi cuerpo y mi espíritu con penitencia, y hazme, Salvador, más puro que la nieve.
Entregaste tu cuerpo y sangre por todos, Verbo crucificado: tu cuerpo para renovarme, tu sangre para lavarme, e invocaste a tu Espíritu, Cristo, para llevarme al Padre.
Has obrado la salvación en medio de la tierra, Creador misericordioso, para que seamos rescatados. Fuiste crucificado por tu propia voluntad en el madero; el Edén cerrado ha sido abierto; la creación y todos los pueblos están salvados y te adoran.
Que la sangre y el agua que brotaron de tu costado sean para mí una fuente y bebida de perdón, para que sea lavado, ungido y refrescado como por bebida y unción de tus palabras vivas, oh Verbo.
La Iglesia ha adquirido el agua derramada de tu vivificante costado por cáliz; de él brota para nosotros el doble torrente del perdón y el conocimiento como imagen de los dos Testamentos, Salvador nuestro.

4.- María, primicia de la nueva creación. (08 sep 2018).
En el principio, el hombre fue creado de una tierra pura, sin mancha. Su naturaleza quedó privada de su dignidad primera cuando fue despojada de la gracia por la caída en la desobediencia y arrojada fuera del país de la vida. En lugar de un paraíso de delicias, el mundo de aquí abajo solo podía transmitirnos una vida corruptible como herencia, una vida a la que seguiría la muerte con su consecuencia: la corrupción de la
Raza. No quedaba ninguna esperanza de salvación. Nuestra naturaleza caída clamaba al cielo. En su bondad, el divino Creador del universo decidió renovar el mundo, crear otro mundo-todo armonía y juventud- de donde expulsaría el pecado y la muerte que lo acompaña. Una vida nueva, libre y liberada nos sería ofrecida en el bautismo donde encontraríamos un nuevo nacimiento divino.
¿Cómo se realizaría este designio? Al igual que en el paraíso donde Dios socó de la tierra virgen y sin mancha un poco de barro para formar el primea Adán, así en el momento de la encarnación se sirvió de otra tierra: de esta virgen pura e inmaculada, elegida entre todas las criaturas. En ella nos recreó a partir de nuestra sustancia misma para que llegara el nuevo y eterno Adán para salvar al viejo Adán.
5.- He aquí que viene tu rey. (14 abr 2019).
El que va libremente hacia Jerusalén es el mismo que por nosotros, los hombres, bajó del cielo, para levantarse consigo a los que yacíamos en lo más profundo y colocarnos, como dice la Escritura, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido. Y viene no como quien busca su gloria por medio de la fastuosidad y de la pompa. No porfiará, dice, no gritará, no voceará por las calles, sino que será manso y humilde y se presentará sin espectacularidad alguna.
Ea, pues, corramos con quien se apresura a su pasión, e imitemos a quienes salieron a su encuentro. Y no para extender por el suelo, a su paso, ramos de olivo, mantos o palmas, sino para prosternamos con la disposición más humillada de que seamos capaces y con el más limpio propósito, de manera que acojamos al Verbo que viene, y así logremos alcanzar a aquel Dios que nunca puede ser totalmente captado por nosotros. Alegrémonos, pues, porque se nos ha presentado mansamente el que es manso y porque asciende sobre el ocaso de nuestra ínfima vileza para venir hasta nosotros y convivir con nosotros para llevarnos así hasta la familiaridad con él.
6.- Volveré a donde está mi padre. (14 mar 2020).
Como un alfarero modelando el barro, tú me has dado,
Creador mío, carne y hueso, aliento y vida.
Oh Señor que me has creado, mi Juez y mi Salvador,
llévame de nuevo hacia ti.
Sí, he pecado, mi Salvador, pero sé que tú amas al hombre.
Tu ternura es nuestro castigo y tu misericordia nos abrasa.
Me ves llorar y vienes a mí igual que el padre acoge al
hijo pródigo.
He dilapidado el patrimonio de mi alma en el vacío.
No poseo los frutos del fervor, y tengo hambre.
Te grito. Padre lleno de ternura, ven a mí,
acógeme en tu misericordia.
Me postro a tus pies, Jesús, he pecado contra tu amor.
Quítame esta carga tan pesada, y en tu misericordia, acógeme.
Es tiempo de arrepentimiento. Vengo a ti. Alíviame de la pesada
carga de mis pecados y, según tu ternura, dame lágrimas de arrepentimiento.
